Haz una pausa de 1 minuto

Vivimos rodeados de prisas. Respondemos mensajes mientras pensamos en la siguiente tarea, comemos mirando una pantalla y, muchas veces, terminamos el día sin recordar cuándo fue la última vez que simplemente... paramos.

No hace falta que estés pasando por un momento difícil para necesitar una pausa. A veces basta con vivir demasiado deprisa.

¿Por qué puede ayudarnos detenernos?

Cuando sentimos estrés, preocupación o enfado, nuestro cuerpo también responde. La respiración se acelera, los músculos se tensan y nuestra atención se centra en aquello que percibimos como una amenaza o un problema. En ese estado, reaccionar suele ser más fácil que reflexionar.

Hacer una pausa, aunque solo sea durante un minuto, no elimina lo que está ocurriendo. Pero puede ayudarnos a bajar el ritmo lo suficiente como para responder con más calma y claridad. No se trata de dejar la mente en blanco. Se trata de regalarnos unos segundos antes de seguir.

Una herramienta sencilla

La próxima vez que notes que todo va demasiado rápido, prueba esto: detente un momento, lleva la atención a tu respiración sin intentar cambiarla y observa cómo entra y sale el aire. Después, hazte una pregunta muy sencilla: ¿Qué necesito ahora mismo?

No pienses en lo que deberías hacer, solo intenta responder con honestidad. A veces la respuesta será descansar. Otras veces será pedir ayuda, beber agua, salir a caminar o simplemente continuar con lo que estabas haciendo. Lo importante es que la decisión nazca desde un lugar más consciente y no solo desde el impulso del momento.

No siempre necesitamos hacer más

Cuando nos sentimos desbordados solemos buscar soluciones rápidas. Más organización, más productividad, más esfuerzo. Pero, en ocasiones, lo que realmente necesitamos no es añadir una tarea más a la lista. Es crear un pequeño espacio para escucharnos antes de seguir.

Una pausa de un minuto no va a cambiar un día complicado. Pero puede cambiar la forma en la que atravesamos ese día.

Una propuesta para esta semana 🌱

En algún momento de los próximos días, antes de responder a un mensaje que te incomode o cuando notes que todo empieza a ir demasiado deprisa, prueba a regalarte un minuto. Respira. Observa. Y hazte la pregunta que hemos formulado antes: ¿Qué necesito ahora mismo?

Quizá la respuesta te sorprenda.

Ruth, PSICOCO

Siguiente
Siguiente

Caminar potencia tu creatividad